La cochinilla común (Armadillidium spp. y otras isópodos similares) es clave en terrarios bioactivos porque actúa como “equipo de limpieza”: descompone materia orgánica, recicla nutrientes y mantiene el sustrato saludable para reptiles y anfibios. Además, ayuda a controlar hongos y bacterias, creando un microecosistema más estable y menos propenso a problemas.
